sator arepo tenet opera rotas
el título es un palíndromo: una frase (en este caso, en latín) que se lee igual al derecho que al revés y por tanto que no muta de significado al verse al espejo, es decir, una frase enteramente reversible. aún cuando, como todo lujo, resultan escasos los bienes con dicha cualidad y es la irreversibilidad lo que nos rodea en abundancia. esa misma irreversibilidad que confronta a pietro palladini con la muerte de lara, su mujer; con la vida que debe continuar al cuidado de claudia, su hija de doce años; con lo mundano de una cotidianeidad que no se detiene ante la ausencia.

y sin embargo, pietro no sufre. como si por alguna gracia, el dolor de quien sobrevive a la muerte de un ser amado hubiese olvidado tocarlo. como si delante del colegio de claudia en su primer día de clases, entre padre e hija se hubiera forjado una armadura invisible que lo ancla justo ahí, en ese lugar, a manera de un santuario. una armadura que además de anclarlo, pareciera llamar a quienes le rodean –tanto en su vida personal como en su vida laboral– a converger allí y descargar en él sus sufrimientos y dolencias, como un viviente muro de los lamentos, como una tabla de salvación para evitar morir ahogados en una realidad irreversible.
es precisamente en ese papel, donde con una claridad mental y emocional inusitada surgida de ese caos calmo, que pietro desmenuzará su realidad y su humanidad para reconstruirla y reconstruirse a sí mismo. y si bien la gente superficial no puede tener experiencias profundas, afortunadamente el anti-héroe de esta gran novela de sandro veronesi, ganadora del premio strega 2006, no corresponde a esa descripción y nosotros somos beneficiarios de sus soliloquios y coloquios, pues en esencia caos calmo es eso, una historia humana en el más amplio sentido literario de la palabra.
además, es una novela con soundtrack que los amantes de radiohead sabrán disfrutar, pero eso es sólo la cereza que corona al helado. como siempre, también está la alternativa de la película, que tiene méritos propios (como las excelentes actuaciones de todos los protagonistas y un delicioso score de paolo buonvino), pero cuya adaptación acorde a los tiempos cinematográficos, se ve forzada a dejar fuera mucho de lo que hace a la novela una verdadera obra maestra contemporánea.

“el tiempo no es un palíndromo: partiendo del final y remontándolo hacia atrás todo parece ir adquiriendo significados distintos, inquietantes, siempre, y no hay que dejarse impresionar por esas cosas.”
la muerte es sin duda irreversible, pero también lo es la vida misma. ahora que si quieren hablar de palíndromos, entonces den clic aquí.
(c) imágenes: antonio grimaldi, caos calmo, 2008; texto: je gutiérrez chávez, madrid, 2009; citas: sandro veronesi, caos calmo, 2005.
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